El 22 de Febrero todo volvió a empezar…
Luego de 18 horas de viaje y una parada en Madrid, llegue a Bruselas. Ahí estaba Papa Patrick y Hannes esperando por mí. ¡Tenían una caja de chocolates Bouché!, ¡mis preferidos! .
Es extraño que a veces nuestras vidas corran tan rápido que no nos damos en que parte del camino estamos. En ese momento ya estaba en Bélgica, pero no creo que ya había asimilado la idea.
Al llegar, durante el camino a Gent, donde cenaríamos ese día, recibí algunas llamadas, de Andreas, Kristine y Janne, que felicidad saber que aunque estés al otro lado del mundo hay personas que esperan por ti.
Mi primera parada fue Gent, era de noche y estaba lloviendo, pero eso no escondió la magia de esa hermosa ciudad; por el contrario, sentir la lluvia y el frio me ayudo a darme cuenta que lo que veía era real…
Luego de una deliciosa cena italiana fui a casa con papá (El papá de Hannes se llama Patrick pero yo le digo papá tambiénJ). Nuestra casa está en Kuurne, una pequeña ciudad en West-Vlaanderen (Flandes Occidental).
Mis primeros días fueron tranquilos, tenía un cansancio permanente porque tenía que hablar inglés mucho más de lo usual, durante mi tiempo en Ecuador casi nunca hable inglés, además por el cambio de hora y por tantas cosas nuevas a las que tenía que acostumbrarme, como el lava platos, otro tipo de perillas en la ducha, la calefacción, los protectores para las ventanas, escuchar flamenco todo el tiempo, el sistema de transporte, las reglas para manejar bicicleta, el cambio de moneda, entre otras cosas más…
Mi primer fin de semana en Bélgica salí a los bolos y luego a un bar con Emma, Hannes, Andreas, Diana, Kelly y su novio y Nele. Y mi primer lunes tuve una reunión para reencontrar a amigo que ya tenía, desde Perú, aquí en Bélgica. Fuimos a un bar a probar unas cervezas belgas :-P y después a comer los frietjes (papas fritas al estilo belga). Ahí nos acompañaron: Kristine, Sien, Evelien, Vital, Jeroen, Nina, Emma, Hannes y Laura. Fue muy especial tener a amigos que no se conocían entre sí, pero que al mismo tiempo habían vivido y caminado por las mismas calle que yo, en un lugar entonces lejano.
Luego pude encontrar a Janne, encontrarnos en la calle de las comprar, caminar y conversar como lo hicimos una semana antes en Perú, fue otro de los momentos que me ayudaron a darme cuenta lo lejos que ya estaba de casa. Encontrarla y que me explicara de las calles, de los lugares y de la forma de vida en Bélgica fue especial, y aunque estaba lejos me pude sentir también cerca de mi familia. Más aún porque Diana también estaba ahi, ella es una amiga peruana que es novia de Andreas. En este momento tenia un pie en Chiclayo y el otro en Gante.
Así me recibió Bélgica, con amigos, con las típicas cervezas, sus chocolates, y sus papas fritas :-D.
Ahora que lo pienso en mi primera semana ya habia hecho mucho!. :-) Pero el tiempo va mas rapido cuando estamos felices, y quiza por eso no me di cuenta.
Con ustedes en la distancia,
Kimberly
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